THE GREAT IBERIAN BLACKOUT: Artificial Light, Informational Darkness.

El corte eléctrico del 28 de abril de 2025 no solo dejó a España y Portugal a oscuras, sino que expuso fracturas profundas en la gobernanza energética y la confianza ciudadana. Mientras el Gobierno insiste en atribuir el colapso a una «oscilación anómala», las contradicciones en las investigaciones, la desconfianza internacional y las filtraciones periodísticas pintan un panorama mucho más complejo.


Un evento sin precedentes, explicaciones sin consenso

A las 12:33 del 28 de abril, España perdió el 60% de su capacidad de generación eléctrica en segundos, arrastrando a Portugal y partes de Francia, descrito como el peor fallo eléctrico en cualquier país desarrollado en tiempos modernos. Según datos parciales del Ministerio de Transición Ecológica, el sistema se desplomó tras tres desconexiones consecutivas en plantas de Granada, Badajoz y Sevilla. Sin embargo, esta versión choca con análisis técnicos independientes: la Asociación de Empresas Eléctricas (AELEC) denuncia que las oscilaciones de voltaje superaron los 250 kV durante horas previas al apagón, muy por encima de los límites de seguridad establecidos por la Red Europea de Gestores de Redes de Transporte (ENTSO-E).

El Gobierno ha manejado narrativas cambiantes. Primero descartó un ciberataque, luego culpó a «fallos técnicos puntuales», y finalmente admitió en mayo que investiga si hubo «sobrecarga en la red por exceso de renovables». Esta ambigüedad contrasta con la rapidez de Portugal para solicitar una auditoría europea independiente, debido a su desconfianza en las pesquisas españolas.


The Telegraph y la sombra de un experimento fallido

El artículo de Ambrose Evans-Pritchard on The Telegraph (23 de Mayo 2025) añadió leña al fuego, ya que no solo cuestiona la versión oficial del Gobierno español, sino que desgrana un escenario de aceleración imprudente en la transición energética, falta de inversión crítica en la red y opacidad institucional.

Aunque el Gobierno tachó estas acusaciones de «especulaciones infundadas», documentos internos de Red Eléctrica de España (REE) filtrados a El País revelan que, efectivamente, se realizaron simulaciones de estrés en la red ese día. La presidenta de REE, Beatriz Corredor, nombrada por el Ejecutivo sin experiencia previa en el sector, ha evitado aclarar si estas pruebas contribuyeron al colapso.

Propósito del experimento: preparar el cierre nuclear sin red de respaldo

Según The Telegraph, el Gobierno habría realizado pruebas entre el 22 y el 28 de abril de 2025 para evaluar si la red eléctrica podía operar al 100% con renovables, anticipándose al cierre progresivo de las centrales nucleares previsto desde 2027. Este objetivo se alinea con el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) 2030, que busca alcanzar un 81% de generación renovable para esa fecha, según datos de Transición Ecológica.

Sin embargo, el experimento habría ignorado dos factores críticos:

  1. Falta de inercia sintética: las renovables (eólica y solar) carecen de la energía cinética almacenada en las turbinas de las centrales térmicas o nucleares, crucial para estabilizar la frecuencia de la red (50 Hz). Sin sistemas de compensación como grid-forming inverters o condensadores síncronos, la red pierde capacidad de respuesta ante fluctuaciones.
  2. Subinversión en la red: España dedicó 12.300 millones de euros a renovables (2020-2025) frente a solo 2.100 millones en modernizar la red, según ENTSO-E. La Comisión Europea ya alertó en 2024 de que la rentabilidad de la red española era 34% inferior a la media europea, limitando su adaptación a picos de demanda.

Errores técnicos durante la prueba: oscilaciones de voltaje y desconexiones en cascada

Documentos técnicos filtrados a The Telegraph detallan que:

  • Entre el 22 y 24 de abril, se registraron oscilaciones de voltaje de hasta 250 kV (frente al estándar de 220 kV), provocando desconexiones automáticas en instalaciones críticas como la refinería de Cartagena (Repsol) y líneas de alta velocidad (Adif).
  • El 28 de abril a las 12:13, la frecuencia de la red comenzó a fluctuar debido a una pérdida súbita de 22 GW (equivalentes al 60% de la demanda peninsular). El sistema, diseñado para soportar caídas de hasta 3 GW, colapsó en 47 segundos, según AELEC.

La falta de inercia agravó la crisis: España operaba con 1,3 segundos de inercia (30% menos del mínimo recomendado por ENTSO-E), según un estudio de la Universidad de Oviedo. Aunque dos reactores nucleares estaban activos (aportando el 50% de la inercia), no fue suficiente para contener la caída de frecuencia.


La comparación con Chernóbil: prueba mal gestionada y encubrimiento

El paralelismo con Chernóbil, citado por The Telegraph, se basa en tres similitudes:

  1. Contexto de prueba: ambos eventos comenzaron como experimentos para evaluar límites operativos (enfriamiento del reactor en Chernóbil, penetración renovable en España).
  2. Ignorar advertencias: en ambos casos se desoyeron alertas técnicas. En España, Red Eléctrica habría omitido informes de 2024 que señalaban «riesgo alto de inestabilidad por baja inercia».
  3. Opacidad postevento: el Gobierno español tardó 26 días en reconocer la posible relación entre el experimento y el apagón, según el diario británico.

Implicaciones políticas: control de Red Eléctrica y conflicto UE

The Telegraph destaca dos elementos de politización:

  1. Nombramiento de Beatriz Corredor: exministra de Vivienda sin experiencia en energía, designada presidenta de Red Eléctrica en 2023 con un salario seis veces superior al del presidente del Gobierno. Su antecesor dimitió en 2022 denunciando «interferencias políticas en la agenda verde».
  2. Golden share estatal: España mantiene una participación de oro en Red Eléctrica, permitiendo vetar decisiones estratégicas. La UE lo considera una «violación de las normas de competencia», pero no ha sancionado al país.

Portugal, afectado por el apagón, ha exigido una auditoría europea independiente, alegando que el 30% de su electricidad depende de España y que las explicaciones técnicas son «inconsistentes».


Desconfianza ciudadana: el 61% duda de la versión oficial

Las encuestas son demoledoras: el 52,6% de los españoles cree que el Gobierno «oculta datos», y el 61,7% desconfía de sus explicaciones, según sondeos de Sigma Dos publicados en El Mundo. Esta crisis de credibilidad se agrava por la politización de Red Eléctrica –controlada mediante una golden share estatal– y las acusaciones cruzadas entre eléctricas privadas y el operador público.

Mientras el PP y Vox instrumentalizan el apagón para atacar la transición verde, expertos como Kristian Ruby, secretario general de Eurelectric, señalan el verdadero problema: España invirtió 12.300 millones en renovables (2020-2025) frente a solo 2.100 millones en modernizar la red. Alemania y Reino Unido, con ratios de inversión tres veces superiores, no sufren estos colapsos pese a tener más renovables en su mix.


Daño reputacional: de líder verde a país de riesgo

El apagón hizo titulares globales. The New York Times destacó el «caos en infraestructuras críticas», Le Figaro cuestionó la «fiabilidad del modelo español», y Al Jazeera vinculó el suceso a «errores de planificación». Para Natalia Sara Medinueta, experta en comunicación de crisis, España pasó de ser «referente en renovables a símbolo de improvisación».

El impacto económico aún es incalculable, pero analistas de Bank of America alertan: la ratio inversión red/renovables en España (0,35) es la mitad de la europea (0,7), lo que disuade a inversores. Además, la UE ya había advertido en 2024 que la rentabilidad de la red española era un 34% inferior a la media continental, limitando su adaptación a picos de demanda.


El apagón ibérico es más que un fallo técnico: es un síntoma de opacidad institucional y miopía política. Mientras Portugal avanza hacia interconexiones con Francia para reducir dependencia, España sigue sin publicar los 756 millones de datos recopilados por REE durante el incidente.

La ciudadanía merece respuestas claras, no consignas partidistas. Urge una investigación independiente, auditorías externas y un pacto de Estado para modernizar la red. De lo contrario, la próxima oscuridad podría ser democrática.


Este artículo se basa en documentos oficiales, informes técnicos y cobertura periodística contrastada. Las fuentes primarias incluyen declaraciones gubernamentales, análisis de medios internacionales, y datos de encuestas.

Fuentes primarias citadas:

  • ENTSO-E: Informe ERAA 2024 sobre riesgos de cobertura en redes europeas.
  • Red Eléctrica de España (REE): Documentos técnicos sobre simulaciones de estrés.
  • Universidad de Oviedo: Estudio sobre inercia eléctrica durante el apagón.
  • The Telegraph: Investigación de Ambrose Evans-Pritchard sobre el experimento fallido.
  • AELEC y UNEF: Denuncias técnicas de asociaciones sectoriales.
  • Medios nacionales e internacionales: El País, El Mundo, The Objective, The New York Times, Al Jazeera, Le Figaro.

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